Cultura, misión y visión: las bases de tu emprendimiento

Emprender: ese momento de decisiones difíciles en el que nos preguntamos si el negocio que tenemos en mente va a tener éxito. De repente, la expresión “plan de negocios” resuena en más de una conversación. Pero ¿cómo empezar? ¿cómo plantear los cimientos del proyecto?


Para poder construir una empresa, primero tenemos que sentar las bases sobre las que vamos a trabajar a futuro. Así, no solo podremos saber cómo transitar este camino del éxito, sino también construir un espacio laboral en el que, al momento de contratar personas, estas confíen en el negocio y sepan cuáles serán los logros obtenidos por el trabajo realizado.

LA CULTURA DE LA EMPRESA

Podríamos decir que sin cultura no hay empresa. La cultura es el conjunto de valores, creencias, normas, formas de actuar y pensar que va a tener el negocio, y que deben compartir los miembros de la organización. Es decir, que no sólo serán algunas palabras que puedan escribirse en la web o en las redes sociales, sino que son aquellas actitudes que buscamos en las personas que conformen la compañía y la manera en que los dueños y socios van a actuar en el día a día. 

Dentro de la cultura encontramos la manera en que se va a dirigir la empresa, cuál va a ser la imagen, de qué manera se va a atender al cliente y hasta el trato que se tiene con los proveedores. Si bien muchas de estas cuestiones surgen a medida que se va construyendo el negocio, es importante generar un documento base que sea transferible a todas las personas que colaboren en la organización y que les permita conocer las direcciones generales del negocio.

La cultura corporativa tiene que tener tres funciones: integración, cohesión e implicación. Es decir que tiene una fuerte implicancia en el trabajo en equipo y en lograr el arraigo y el sentido de pertenencia; cada persona que tenga un espacio en la empresa debe sentirse identificada en los valores y debe asumir los objetivos del negocio como propios.

Conservadora, Innovadora o Estandarizada. Esas son las tres tipologías que se pueden distinguir dentro de la cultura de la empresa. 

Cuando una organización apunta a la rigidez, es decir que no se apoya en procesos de cambio, sino que prefiere arraigarse a una forma de concebir el negocio, se podría decir que es conservadora. Este tipo de cultura se asemeja a espacios religiosos, ciertos tipos de gobierno o fuerzas de seguridad. No suele ser beneficioso para las empresas tener una cultura 100% conservadora, sobre todo en los tiempos que corren, que se busca la flexibilidad laboral y las mejoras en las políticas, reflejadas en los colaboradores y colaboradoras de la empresa.

Si la empresa es Innovadora es porque busca la participación de quienes forman parte de la misma. Momentos de creación colectiva o de brainstorming, en los que cada persona puede cumplir un papel importante, reflejan a compañías de este estilo. Mercado Libre, Google o Apple son un reflejo de esta tipología.

La cultura estandarizada refleja aquellas empresas que toman la experiencia de otras que tienen su mismo formato de trabajo. Por ejemplo, fábricas de indumentaria donde los procesos suelen ser similares para obtener el producto final, o el caso de los supermercados, donde el negocio, sin importar la marca y la manera en que llevan adelante la organización y el funcionamiento, tienen procesos parecidos. 

La misión de la empresa: es la razón de ser, por qué existe mi empresa, por qué soy importante en este mercado, aquello que nos movió para creer que somos una solución en este ámbito o que nuestro producto es esencial. La misión tiene que estar enfocada en el cliente y debe ser fácil de entender para las personas que trabajan en la organización. A partir de la misión se van a desarrollar cuestiones importantes, como el slogan.
La misión de una empresa se plasma en una expresión escrita que muestra la razón de ser de la compañía. Algunos ejemplos conocidos de misión, a nivel mundial, son:

  • Google: organizar la información del mundo y hacerla universalmente accesible y útil.

  • Coca-Cola: refrescar al mundo. Inspirar momentos de optimismo y felicidad. Crear valor y hacer la diferencia. 

  • IKEA: ofrecer una amplia gama de productos de muebles para el hogar, bien diseñados y funcionales, a precios tan bajos que la mayor cantidad posible de personas podrá pagarlos.

  • América Móvil: acercar cada día más a las personas.

El concepto de misión empresarial debe ayudar a crear un elemento de identificación dentro de la compañía. Por lo general, la misión se mantiene durante un tiempo y se debe rever, en caso de que la empresa evolucione en su entorno. Por eso, es importante que sean los dueños quienes definan este propósito.

La visión: Se trata de dónde nos vemos como empresa, qué buscamos ser, cuál es el futuro que estamos proyectando. La visión puede ser considerada a corto, mediano o largo plazo, debido a que responde a los objetivos que nos planteamos en todos los ámbitos, desde recursos humanos, hasta la economía, inversiones y expansión de la compañía. Así, se logra tener un enfoque definido que permita motivar a quienes trabajan en la organización.

  • Google: proporcionar acceso a la información del mundo en un solo clic.

  • Coca-Cola: ser un ciudadano global, responsable, que hace su aporte para un mundo mejor.

  • IKEA: mejorar la vida diaria de muchas personas.

  • América Móvil: ser la empresa de telecomunicaciones de más rápido crecimiento y preservar el liderazgo en la industria de las telecomunicaciones.

Misión, visión y cultura es esa trilogía que, bien concebida, puede hacer de tu empresa una organización con altos estándares a futuro.

TAGS: emprendedurismo, mujeres emprendedoras, misión, visión, propósito, modelo de negocio, Google, Santander Women 

POR: Sofía Quilici

Sofía Quilici es periodista (TEA) y Lic. en ciencias de la Comunicación (UADE). Profesionalmente se desempeña en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en el área de Comunicación Interna y como Consultora en Comunicación Corporativa e Institucional en Binden Group, es redactora freelance en el diario Cronista Comercial y asesora a emprendimientos, pymes y empresas sobre comunicación y políticas de género.

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