IMPLOSIÓN!: Marta Minujin

Marta Minujin. Nació en 1943 en Buenos Aires, donde actualmente vive y trabaja. Entre 1955 y 1960, en la misma ciudad, estudió artes plásticas en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano y en la Escuela Superior de Bellas Artes. En 1961, obtuvo una beca del Fondo Nacional de las Artes que le permitió instalarse en París. En 1962, otra beca extendió su estadía en esa ciudad hasta 1964. Pionera de los happenings, el arte de performance, la escultura blanda y el video, Minujín persigue una práctica variada e irreverente que demuestra un profundo rechazo hacia el objeto de arte coleccionable. Sus obras incluyeron la quema de todos sus trabajos (La destrucción, 1963), intervenciones temporales con animales vivos (El batacazo, 1964) y un recorrido por un laberinto de situaciones (La Menesunda, 1965). 

 

Su obra es parte de colecciones privadas y de museos de todo el mundo: MNBA, MALBA, MAMBA, MACBA (Buenos Aires); MoMA, Guggenheim Museum (New York); Art Museum of the Americas (Washington DC); MOLAA (Los Ángeles); Centre Pompidou (París); Tate Modern (Londres); Olympic Park (Seúl), Museu de Arte Contemporanea de la Universidad de San Pablo; Museo Nacional de Arte Reina Sofía (Madrid); Caixa de Barcelona; Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (Sevilla), Museo La Tertulia (Calí).

 

IMPLOSIÓN!

 

Su obra es parte de colecciones privadas y de museos de todo el mundo: MNBA, MALBA, MAMBA, MACBA (Buenos Aires); MoMA, Guggenheim Museum (New York); Art Museum of the Americas (Washington DC); MOLAA (Los Ángeles); Centre Pompidou (París); Tate Modern (Londres); Olympic Park (Seúl), Museu de Arte Contemporanea de la Universidad de San Pablo; Museo Nacional de Arte Reina Sofía (Madrid); Caixa de Barcelona; Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (Sevilla), Museo La Tertulia (Calí).Desde los inicios de su carrera, Marta Minujín viene empleando colchones como soportes de los más variados trabajos. Los primeros aparecieron casi por casualidad, cuando la artista incluyó el de su casa en la realización de una obra; luego, los fue encontrando en descartes de hospitales, en la basura y en los lugares más insospechados.

 

Al principio, los colchones eran objetos que le permitían incorporar un elemento de la sociedad de consumo en sus obras, como lo estaban haciendo otros creadores de manera simultánea –los llamados artistas pop– en el mundo. Pero de a poco, se transformaron en una representación de la vida misma, ya que en ellos –como asegura Minujín– nacemos, morimos, hacemos el amor y pasamos gran parte de nuestra existencia.

 

 

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