En una era de innovación y cambio constante, desarrollar la capacidad para crecer y evolucionar es tan importante como alcanzar los objetivos financieros. ¿Cuál será el papel del CEO en 25 años?

“Los CEOs del 2040 tendrán que ser más innovadores, emprendedores y empáticos que sus antecesores”, afirma Ken Favaro, socio senior de Strategy&, consultora de la organización PriceWaterhouseCoopers que distingue entre los líderes ejecutivos de los 60, los actuales y los del 2040, y analiza las habilidades que necesitan para operar. Según los consultores de Strategy&, los CEOs de antes eran duros, pragmáticos, responsables y verticalistas, y estaban al frente de compañías orientadas a una economía de consumo. Hoy, con influencia de la globalización, las jerarquías tienden a disiparse y los líderes traen al frente su experiencia internacional. El CEO de hoy, aseguran, debe ser ágil y sensible a los cambios, además de reevaluar constantemente las estrategias al mando de un equipo de trabajo multigeneracional. El compromiso que sienten los empleados hacia la empresa tiene relación directa con el nivel de productividad. En el 2040, algunas características coinciden con el presente, pero hay que ir por más.

Para empezar, se espera que para entonces las mujeres representarán más o menos un 30% de la clase profesionalmente activa del top de 2500 CEOs globales, según analiza el estudio Women CEOs: A Slow but Steady Upward Trend de la consultora Strategy&. Por lo tanto, el cambio fundamental estará dado por el cambio de género del CEO. La ejecutiva líder del futuro será mujer. En los últimos cinco años, de acuerdo con este estudio, el número de CEOs mujeres ha aumentado de 2.1% a 3.6%; es una tendencia que crece y que se complementará con el valor de la diversidad en las empresas. A futuro, también, el foco continuo estará puesto en capacitación (remota) a equipos globales, que podrán trabajar desde cualquier lugar que elijan; sumado a que el cúmulo de experiencias en territorios nuevos aportarán valor al perfil del empleado y fomentarán su crecimiento profesional.

Jim Collins –consultor de negocios norteamericano, especialista y escritor sobre gestión empresarial– sostiene que a los grandes líderes los impulsará una necesidad obsesiva de construir algo más allá de ellos mismos. Algo que trascienda al ego, a la empresa, a los negocios; líderes que piensan el negocio en función de la sociedad. Es decir, el contexto futuro necesitará un CEO más apasionado, corajudo y emprendedor. Si su compañía está quedando atrás o pierde relevancia en el mercado, el CEO cambiará su estrategia o incluso dejará el negocio. En este sentido, los CEOs se preparan para liderar compañías de corta vida en un mercado cambiante. En la misma línea, el consultor de Strategy&, Ken Favaro, vaticina que en veinticinco años el CEO será más inclusivo y entenderá la tecnología como un valor transversal a las cadenas productivas que le habilitará el acceso rápido y diestro a mercados emergentes, dejando los existentes. Así, en 2040 el CEO tendrá que poder desligarse rápidamente de un negocio cuando deje de ser viable y tomar otro con igual rapidez. A este modelo responden varios ejecutivos de Silicon Valley, conocidos como ‘CEOs seriales’, como Paul Szyarto, a cargo de ocho compañías, siete de las cuales fundó. La principal es Campana & Schott, una consultora internacional para la gestión de tecnología. En las otras siete, es un CEO remoto: las actividades diarias están a cargo de equipos desarrollados (por él mismo) en cada una para implementar su visión, según explica.

Este esquema es el que promete instalarse con más fuerza en los próximos años, con líderes que podrán entrar y salir más fácilmente de una industria a otra, espacios que se combinan bien para ejecutivos que quieran compartir más tiempo con su familia o diversificar sus actividades. De acuerdo al informe Chief Executive Study publicado por Strategy&, el líder del futuro debe ser un comunicador fuerte, en un entorno que exigirá cambios tanto a lo que se espera de él como al ambiente en el que este opera. Para el 2040, la clave estará en desarrollar habilidades innovadoras y distintivas transversales a distintas áreas. El CEO deberá integrar esas capacidades para asegurar que cada empleado pueda ayudar a desarrollarlas y sostenerlas en el tiempo, y garantizar, entonces, el funcionamiento aceitado de cada parte en un sistema súper optimizado. Además, entre las habilidades infaltables para un CEO del futuro, se destacan entender y trabajar transversalmente a los sistemas tecnológico y humano, y mantenerse interesado en las potenciales disrupciones, posibles gracias a la tecnología. Así, a través de estructuras horizontales y tecnologías de avanzada disponibles, el líder tendrá acceso más rápido a la información. Comprenderá que la tecnología trae un mundo de posibilidades, como reducir la escala y disminuir barreras para entrar en nuevos mercados y para recibir competidores en el propio.

Será una CEO (posiblemente mujer) experta en modelos de negocio digitales y flexibles, quién dominará las últimas olas tecnológicas de consumo y la forma en que estas innovaciones darán forma a nuevas maneras de relacionarse con los clientes. Tendrá herramientas para llegar a conclusiones más intuitivas, integradas y sociales de acuerdo a la información disponible. Todo va a ser más rápido y con el apoyo de un equipo diverso y empático. Basta con ver hoy algunos ejemplos en el ranking de empresas innovadoras de la famosa publicación Fast Company, que ubica a Apple en primer lugar “por entregar el futuro hoy”; a Netflix en el segundo “por dominar la pantalla más pequeña”; y a la fintech Square en el tercero “por extender los beneficios de la banca”.

En 2040, los líderes tendrán oportunidades y contextos muy diferentes a los de hoy, para los cuales deberán prepararse si quieren marcar el camino. Los equipos estarán conformados por un pool de talento de personas con mejor acceso a la educación superior especializada y certificaciones de todo tipo, dueños de capacidades y conocimientos mucho más diversos que los que existen hoy. Prepararse para el nuevo desafío incluye una comunicación fluida, estar presente, tener reuniones cara a cara. Todo esto demuestra compromiso, visibilidad y capacidad de escucha, cualidades clave para un CEO del futuro que además deberá saber delegar bien y contratar a los mejores, para llevar adelante un liderazgo balanceado. El trabajo deberá tener sentido y un propósito para los empleados que ya hoy quieren sentirse felices en un ambiente de trabajo colaborativo, transparente y flexible. En última instancia, ser responsable por todos los empleados es el factor más destacado del perfil corporativo del CEO.

La astucia financiera y arriesgada también será un factor diferencial en el futuro, junto con el involucramiento institucional activo con minoristas y otros actores corporativos. En línea a esta suerte de flexibilidad transversal, aseguran desde Strategy& que en el futuro se incluirá un nuevo cargo a la estructura típica: el Chief Resource Officer (CRO), que alineará el plan de recursos humanos a la estrategia de negocios. El rol será muy diferente a todo lo que existe hoy: el CRO tendrá a su cargo tanto los recursos humanos como los recursos no financieros y culturales de la organización.

En veinticinco años, la figura del CEO deberá asegurar la alineación continua entre la estrategia de la compañía y las capacidades únicas y diferenciales que le permitirán ser pionera en el mercado. Tomando las unidades de negocio de una compañía como referencia, ya no habrá un solo equipo a cargo de la estrategia y otro a cargo de la ejecución. Las mismas personas harán las dos cosas, y las dos van a estar motorizadas por las capacidades distintivas que haya impulsado el líder de la empresa. A diferencia de hoy, el líder de mañana estará mucho más en sintonía con la estrategia a través de circuitos optimizados y más específicos. Es más, para fomentar la agilidad y la transparencia, el CEO se relacionará directamente con los inversores que demandan un incremento en la confianza.

Así, el organigrama actual de las organizaciones podría quedar obsoleto de acuerdo al grado de utilidad que se asigne a cada área. De esta manera, se confirma la transformación y la adaptabilidad que primará en los modelos del futuro. Se espera del nuevo CEO alguien que sea capaz de reinventarse a sí mismo, movido por la curiosidad, la autoconfianza y también la autocrítica; que sepa aceptar cierta soledad y reconfigurar sus vínculos de confianza. El modo de liderar sigue evolucionando y todavía tiene mucho camino impredecible por delante. Es una transición que se puede preparar, donde los líderes más idóneos aspiran a dejar un negocio estratégico sustentable con capacidad instalada. La flexibilidad, la inteligencia emocional y el pensamiento creativo estarán a la orden del día. Hacia el 2040, el mejor consejo es prepararse para lo desconocido, saliendo de la zona de confort lo antes posible. Se trata de vivir unas cuantas experiencias nuevas y desconocidas que den espacio a desarrollar nuevas habilidades laborales y personales.

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POR: WOBI

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