Jacana: el elemento que viste una pasión

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Te contamos la historia de un emprendimiento de ropa deportiva con proyección olímpica: Jacana Indumentaria, atendida por sus propios atletas.

“Para mí, correr, al tiempo que un ejercicio provechoso, ha sido también una metáfora útil. A la par que corría día a día, o a la vez que iba participando en carreras, iba subiendo el listón de los logros y, a base de irlo superando, el que subía era yo. O, al menos, aspirando a superarme, me iba esforzando día a día para conseguirlo”. La cita corresponde al escritor japonés Haruki Murakami, de su libro “De qué hablo cuando hablo de correr”, pero bien pudo haber correspondido a César, Guadalupe, o a cualquiera de esos atletas que depositan su confianza en Jacana, la marca de ropa deportiva de nuestros protagonistas. Lo curioso, quizás, pasa porque este fragmento funciona para cualquier tipo de voluntad, ya sea esta atlética o emprendedora.

Hablamos con César Stagnaro sobre Jacana Indumentaria, el proyecto que, desde Jesús María, Córdoba, lleva adelante con su familia.

¿Qué es Jacana?

“Jacana para mí es la materialización de un elemento que viste una pasión.”

César, si bien es un fanático de los deportes en general, se encontró con su emprendimiento a través de su pasión, el atletismo. Se entusiasmó con esta disciplina cuando empezó a competir con Franchu, su hermano, quien tiene parálisis cerebral; juntos, en cada carrera, fueron desafiándose y buscando nuevas metas.

“A los 20 competía en natación y después me vuelco al atletismo; yo corro con mi hermano, él está en silla de ruedas, tiene una parálisis cerebral. En un momento lo empiezo a llevar a las carreras y, a medida que fue pasando el tiempo, empezamos a querer superar nuestros tiempos y a tratar de ganar. Esto hizo que llegásemos a un buen nivel y que comenzáramos a relacionarnos con los atletas, de ahí nace la relación.”

La pasión siempre es compartida o no tiene sentido. No lo dice Murakami, pero es una lección que su puede aprender en un diálogo con César. Con la experiencia atlética transitada, Jacana estaba lista para cruzar la meta:

“Cada vez que pensamos una prenda, pensamos en el atleta, hablamos con el atleta.

Cuando comenzamos, notamos que había falencias en las fábricas que producían ropa para atletismo: o la hacían muy pesada o no específica; por ejemplo, yo tenía que comprar una musculosa de atletismo y teníamos que pasar por 3 o 4 locales; así que por esa necesidad decidimos a empezar a fabricar ropa personalizada.”

Largada

“Yo entrenaba a un grupito de corredores, daba gimnasia laboral en una empresa y tenía un local de ropa. Guadalupe, mi esposa, era psicopedagoga.”

“El primer pedido fue un gimnasio que nos pidió unas remeras. Arrancamos de la noche a la mañana. Después, nos llegó un pedido de 80 remeras ¡Casi nos divorciamos! (Risas) Después paramos la pelota e hicimos un curso de corte y confección de ropa. Aprendimos y nos largamos un poco más preparados. No teníamos ni idea, es un rubro en el que empezamos de cero, no veníamos de una familia de tradición modista"

¿Hubo un momento “bisagra” en el que dijeron “vamos a vivir de esto”?
“Fue todo muy gradual. No nos tiramos nunca a la pileta. Daba clases de rugby, estaba con los corredores, seguía haciendo remeras, ‘la Guada’ seguía trabajando; fuimos dejando de a poco nuestros otros trabajos. Al día de hoy vivimos de la fábrica de ropa.”

¿Y cómo hicieron para que hoy puedan vivir de Jacana? ¿Cómo lograron fidelizar al cliente?

“En las pistas de atletismo solo existen marcas grandes y nosotros nos acercamos a la gente con productos personalizados no tan caros. Además, yo creo que se dan cuenta de que nos gusta esto, mucha gente de nuestro público nos lo dice. Nos gusta esto, los clientes nos ven en la pista. Viene más por el lado de amar lo que hacemos. Por otro lado, la personalización es clave, el escuchar, el tratar de mejorar, muchas veces aceptamos sugerencias, escuchamos a los que piden 10 remeras y 400, escuchamos a todos, y esa es una ventaja que tenemos ante las marcas grandes. 

Nuestra clientela se forma de boca en boca, son atletas, no tiene consumismo. Va más por la confianza, compran lo que necesitan y van a lo que saben que es bueno. Todos los clientes son iguales ante Jacana; además contamos con buenas relaciones, apoyamos escuelas, confederaciones, grupos de atletismo, ahora vestimos a la Confederación Argentina de Atletismo, lo hicimos en los Juegos Olímpicos de la Juventud y también lo haremos en los Panamericanos de Lima y en las Olimpiadas de Tokio.”

Esa identificación con los atletas cobra cierta institucionalidad cuando los deportistas que representan a la Argentina en los eventos deportivos más importantes visten Jacana, y más cuando indagamos en el origen del nombre de la marca:

“Jacana es un ave autóctona. ¿Viste que hoy por hoy se estila mucho el idioma inglés para referirse a los deportes? Sportswear, running… Nosotros vamos en contra de la corriente: atletas como atletas, correr como correr, no usamos ninguna palabra en inglés; dijimos ‘bueno, va a ser todo nacional, todo hecho acá, busquemos una referencia autóctona’, y bueno, encontramos un ave que tiene las patas muy largas” (risas).

Retomando la parte del emprendimiento, ¿con qué obstáculos se encontraron en el desarrollo del negocio?
“El principal obstáculo siempre fue uno: la financiación. Nosotros somos muy cautos a la hora de asumir una deuda. Por suerte, nos encontramos con Santander Río, al principio a través de los préstamos personales, luego ya como pyme. Y el trato siempre fue excelente, la verdad no me puedo quejar, además tengo la Tarjeta de Crédito con mucho saldo, no sé por qué confían tanto en mí” (risas).

Y en cuanto a la organización de la empresa, ¿cómo hacen para tomar decisiones?

“Al principio difícil porque no estaban los roles definidos, los dos tratábamos de hacer las mismas cosas y fuimos chocando con eso. Después mejoró cuando dividimos bien las cosas. Al día de hoy ella organiza el taller y yo me encargo de las ventas, de las gestiones.”

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de ser tu propio jefe?
“La ventaja es que todo lo que hagas te hace crecer personalmente. Jacana es nuestro segundo hijo: crece el negocio y crecemos a la par. La desventaja es que laburamos 10 veces más que si trabajásemos en relación de dependencia”.

Si tuvieses que darle un consejo a alguien que recién comienza a emprender…

Se necesita mucha empatía. Nosotros nos manejamos por lo que la gente considera que somos. Por ejemplo, nos cuidamos en los precios. ¿Qué le diría a alguien que trata de emprender? Que no trate de hacerse millonario con el primer producto que vende, sino que sea muy cauto en el precio, que trate de generar demanda, que lo más importante siempre es el cliente y que se cuide de eso, de la ansiedad de querer vivir de su propio proyecto. Este no es el primer emprendimiento que tengo, es el primer emprendimiento que funciona.
Para cerrar la entrevista le pedimos a César una frase de cabecera para inspirar a posibles emprendedores, y eligió una de Murakami:
“El ‘no’ ya lo tenés.” 

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